Confessions de Fèlix Krull, Lladre i Farsant, de Thomas Mann

Ed. Proa
col. A Tot Vent
Barcelona, 2003

Clásico de la literatura, Premio Nobel, Thomas Mann es escritor de obra polifacética. En el caso del libro que nos ocupa, primera parte que nunca tuvo una segunda (cosa que al autor no molestaba en absoluto), se trata de las supuestas memorias de un estafador, vuelta de tuerca a un género picaresco que nos trae a la memoria el Tom Jones, el Buscón, el Guzmán de Alfarache o el Simplicissimus [algún día habrá de estudiarse con detenimiento las relaciones del género picaresco, que parece haber descollado sólo en países tan dispares como España, Inglaterra y Alemania. De acuerdo, con algunas muestras más en Centroeuropa, influencia germánica al fin, y cierro el claudátor o puedo acabar loco].
No es una obra sencilla de leer. Herencia del género, esta narración en primera persona recoge también una descripción prolija, que el autor, intencionadamente, emplea para enlazar a sus antecesores del siglo XVII con su protagonista de finales del XIX.
También como sus predecesores, asistimos a la creación del personaje desde la cuna, pero ya desde el principio podemos percibir la vuelta de tuerca que Mann intenta dar al personaje del pícaro: Félix Krull puede tener los sentidos del engaño y el disfraz como innatos, pero desde luego, la gente que le rodea no es menos farsante que él (o hipócrita, si lo prefieren, y estoy convencido de que es un efecto buscado conscientemente por Mann): su padre, su tío, su médico de cabecera, su escuela, el ejército y el médico militar, el personal del hotel, los clientes del mismo, hasta llegar al marqués que, encantado, asume que Krull le suplante mientras él, en resumen, vive la vida de alguien que no es.
Insisto, la novela es demasiado prolija para ser del gusto actual. Pero en el fondo, y una vez separada la paja del grano, la historia de Krull y de quienes le rodean es fascinante, y es una lástima que Mann no la acabara.
Aunque, y sólo es una hipótesis, ¿no podría ser que alguien la hubiese completado por su cuenta? Vuelta de tuerca sobre vuelta de tuerca, la historia del suplantador Ripley en A Pleno Sol, de Patricia Highsmith, tiene una encantadora resonancia con la de Félix Krull, aunque llevada a sus últimas consecuencias mediante el asesinato. En cualquier caso, Félix Krull se hubiese sentido orgulloso de su (in)digno sucesor.

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4 comentarios:

Andrómeda dijo...

Me encanta la novela picaresca pero yo me imagino algo como "El lazarillo de Tormes" (mi favorita desde niña), o "El Buscón", que no recuerdo bien pero que también leí en su día. Aquí hay una que se llama "Don catrín de la fachenda", de Fernández de Lizardi (inspirada en las españolas), muy buena.
Tengo planes de leer en breve "La montaña Mágica" (Mann), acabo de comprar la edición de Edhasa que viene con la traducción más actualizada, creo... (Leí un artículo comparativo sobre dos traducciones, que en verdad me dejó sin saber cuál era la mejor). Lo cierto es que en la "nueva", una conversación de varias páginas -al parecer crucial en el argumento-, está en francés, y como no domino ese idioma ya me bajé de internet la versión anterior, para poder leer esa parte... Agg!

Bueno, nada que ver con el tema...

Disculpe usted. :)

Lluís Salvador dijo...

Hola, Andrómeda:
Bueno, en cuanto a novela picaresca, en algo se asemeja, la novela de Mann a El Lazarillo. Pero sigo manteniendo mis objeciones.
El Don Catrín lo conozco sólo de referencias, pero me picas la curiosidad...
Yo también tengo el proyecto de leer la Montaña Mágica, uno de esos tochos a los que, no sé por qué, no acabo de pillarles el momento.
Es muy fuerte esto que me dices de la conversación en francés... ¿Pero, por qué no emplean una nota a pie de página para traducirla? ¡Que no están los tiempos para hacerles la vida difícil a los lectores, caramba!

Nada de pedir disculpas. Aquí puedes hablar de todo lo que se te ocurra (bueno, de todo, no, pero ya me entiendes...) Y yo complacido de escucharte.
Un saludo!

Andrómeda dijo...

Oye sí, ¿cómo es posible que nos hagan la vida difícil sin traducir esa secuencia?
Yo pienso leer "La montaña mágica" en diciembre, aunque debo reconocer que estoy algo cansada de esos libros tan largos (necesito un respiro).

¡Saludos!

Lluís Salvador dijo...

Hola, Andrómeda:
Es que te buscas unos mazos... :)
Entre Vida y Destino y la Montaña Mágica, sus buenos seis kilos, seguro... Bueno, es broma, ya sabemos que la buena literatura no tiene precio (pero sí ocupa lugar; y pesa; y cría polvo; y...)
Un saludo! ;)